Lección #3
“hágase desear”
Sabias (y desaprovechadas) palabras de abuela.
Así como ahora el escote y la mini falda van de la mano, desafiando el buen gusto, generando resfriados y una que otra vulgaridad a su paso, así se pornotizó todo.
Tras la excusa de un disfraz, de la “locura de la noche” (como si no aprendieran de Maria Conchita y lo que pasa en esos casos) y de la irreverencia, las mujeres aprovechan esta época del año para hacer sus encargos de disfraz de, básicamente, mujer coitalmente atractiva. Eso de “estoy disfrazada de Blanca Nieves ( o de Alicia en el país de las Maravillas, o de Enfermera, o de lo que sea)” no es más que un “Estoy vestida tendiente a la desnudez para verme buena y sexualmente atractiva”.
No tiene nada de malo ser mostrona, pero me pregunto ¿es necesario hacer a una niña como Alicia un objeto sexual en una mujer de veinti o treinti tantos?. Después se quejan de la pedofilia, el turismo sexual y cuanta cosa que implique menores en actividades sexuales, ¿porqué está mal que un hombre vea a una niña como un ser sexualmente activo y no lo es que una mujer se disfrace como niña pero sexualmente activa?. Cosas absurdas y exageradas que se me ocurren.
Ya empezó la oferta de disfraces en torno a un liguero, ya empezaron los encargos y el 31 de octubre veremos como se pavonean por las calles, ofendiéndose si alguien las mira con ojos lesivos, pero queriendo ganarse las miradas de todos. paradojas de la feminidad.