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Llamadas de media noche

In Uncategorized on julio 27, 2011 at 10:30 pm

Lección # 4

A una casa decente no se llama después de las 9 de la noche. Cierto, pero hecha la ley echa la trampa dicen por ahí, y en esta época de celulares todo el mundo se cree con derecho de hacer llamadas a horas no hábiles.

A las oficinas  no se debe  llamar  antes de las 8:15 a.m., debe darse la oportunidad a la secretaria y/o recepcionista de dejar la cartera colgada y servirse una taza de café. Tampoco es educado llamar a las oficinas entre 12 y 2 de la tarde en primer lugar no habrá quien le conteste y si lo hay estará interrumpiendo su ya miserable almuerzo atornillado en el puesto de trabajo; y ni hablar de hacer llamadas después de las 5 de la tarde y mucho menos un viernes.

Sin embargo, hay quienes a pesar de conocer esta norma básica hacen llamadas a deshoras, no sólo a las oficinas también a las personas -que ahora parece que vivieran encadenadas a su respectivo teléfono móvil, como si lo llevaran pegado al ombligo- y en las horas más inusuales. Dicen las abuelas que las malas noticias son las primeras en llegar, y que si un teléfono suena a deshoras es “porque algo malo pasó y están avisando“, siendo esa la razón de la pésima educación que demuestra quien llama después de las 9 de la noche, dejando a toda una casa pegada al techo porque “algo debió pasar“.

Las llamadas por malas noticias son pocas. Pero el signo distintivo de las llamadas a horas no hábiles es el fastidio, sí fastidio. Así que señor, señora, señorita hágase el bien de no llamar a nadie pasadas las 11 de la noche a menos que haya quedado en hacerlo y cuente con el expreso consentimiento del llamado, nada bueno hay detrás de una llamada sorpresa pasadas las 12 de la noche.

¿qué hay en la cabeza de alguien que interrumpe el sueño de otro con el estruendo de madrugada que es capaz de hacer un celular -que no sólo suena sino que se ilumina- y además tener las agallas de mantener una conversación a pesar de oír la voz empiyamada del interlocutor?

No es sólo una muestra de mala educación, también lo es de egoísmo y falta de reconocimiento de las necesidades del otro hacer llamadas inesperadas pasada la media noche. Lo mismo que está diciendo usted a las 3 de la mañana lo puede decir a las 3 de la tarde y no quedará como una persona patética y despreciable que ignora que al otro lado lo escucha con desdén alguien que necesita madrugar y que esas horas de sueño que le está robando fortalecen la maldición gitana que estará a punto de caerle encima por impertinente.

Mírame, mírame, mírame

In Uncategorized on septiembre 6, 2010 at 2:32 am

Lección #3

“hágase desear”

Sabias (y desaprovechadas) palabras de abuela.

Así como ahora el escote y la mini falda van de la mano, desafiando el buen gusto, generando resfriados y una que otra vulgaridad a su paso, así se pornotizó todo.

Tras la excusa de un disfraz, de la “locura de la noche” (como si no aprendieran de Maria Conchita y lo que pasa en esos casos) y de la irreverencia, las mujeres aprovechan esta época del año para hacer sus encargos de disfraz de, básicamente, mujer coitalmente atractiva. Eso de “estoy disfrazada de Blanca Nieves ( o de Alicia en el país de las Maravillas, o de Enfermera, o de lo que sea)” no es más que un “Estoy vestida tendiente a la desnudez para verme buena y sexualmente atractiva”.

No tiene nada de malo ser mostrona, pero me pregunto ¿es necesario hacer a una niña como Alicia un objeto sexual en una mujer de veinti o treinti tantos?. Después se quejan de la pedofilia, el turismo sexual y cuanta cosa que implique menores en actividades sexuales, ¿porqué está mal que un hombre vea a una niña como un ser sexualmente activo y no lo es que una mujer se disfrace como niña pero sexualmente activa?. Cosas absurdas y exageradas que se me ocurren.

Ya empezó la oferta de disfraces en torno a un liguero, ya empezaron los encargos y el 31 de octubre veremos como se pavonean por las calles, ofendiéndose si alguien las mira con ojos lesivos, pero queriendo ganarse las miradas de todos. paradojas de la feminidad.

You’ ve got mail

In Uncategorized on febrero 15, 2010 at 10:29 pm

Lección #2

Meg Ryan y Tom Hanks.

Por allá en 1998, cuando aún no se había masificado el fenómeno del internauta, cuando aún se pedía el teléfono de la casa del pretendido y, se podía sólo llamar y colgar porque las mariposas no lo dejaban a uno ni hablar (además del oso); apareció esta mágica película que nos mostró como el “romance 2.0″ -concepto que para la época no existía- podía ser una realidad.

Claro, para muchos todavía era absurdo y  para otros representaba un salvavidas: ¿qué más fácil que superar la barrera del prejuicio conociendo a alguien sólo por sus ideas y no su olor y/o aspecto?.

You’ ve got mail, revivió bellísimas prácticas como la del amor epistolar, haciéndolo de nuevo algo no exclusivo de adolescentes que con origami de principiante enviaban notas a sus príncipes y princesas azules. Nos devolvió la fe en el amor, en el puro y rosado amor de almas hinchadas y corazones sobresaltados de los libros (porque en las telenovelas nos jodieron en otro sentido).

Hoy no nos extraña para nada el asunto, ¿quién no tiene correo electrónico? es más ¿quién no usa cualquier sistema de mensajería instantánea para comunicarse con el amado?. Todos, todos los que están leyendo esto lo tienen, y me aventuraría a especular que casi todos (por no caer en generalizaciones de esas que tanto fastidian-pero que son reales-) han tenido un crush por alguien que esté en alguna (s) de las miles de redes sociales de las que es parte.

Y sí, ahora la gente no necesita salir a bares o tener amigos que lo inviten a eventos en los cuales conocerá otras personas, ahora sólo basta meterse en cualquier red social y alguien (o algo) caerá. Entonces empezarán a intercambiar mensajes en los lugares públicos que la red dispone para eso -wall y cosas de esas-, luego se usarán los mensajes privados, hasta que uno diga “dáme tu messenger”, para luego pasar horas y horas en un flirteo ridículo, amparado en el anonimato y en la facilidad de dar “Block”.

Si les va bien y hay “química” -sí entre comillas porque química-química lo dudo-, pasan a aventurarse en  ”tomar un café” o “echarse una pola”, a gusto del consumidor, dando ahora sí lugar a la famosa química del amor que desde luego los conducirá al romance convencional, así haya surgido por los canales “no convencionales”.

Una máxima del Derecho, sí ya se que la idea no era hablar acá de nada jurídico-político, es esa que dice:

“las cosas se deshacen como se hacen”

El caso que nos ocupa, no escapa a este principio, y déjeme decirle señor, señora, joven y señorita que su romance no empezó por internet, que su relación (sea la que sea) empezó y se hizo en vivo y en directo -haga de cuenta que el chat fue hacerse ojitos a lo lejos-, y que como tal se debe acabar en los mismos términos.

Es de pésimo gusto terminar una relación por e-mail, así como en su momento fue de pésimo gusto terminar por teléfono. Eso sí, para la manoseada que dio vida al vínculo sí estaban listos a dar la cara, y la mano, y el rabo y todo junto, pero para terminarla…mejor te escribo unas líneas con cortesía.

No haga ese oso. Dese el lugar que se merece, no quede como un/una cretino/a sin peso en sus órganos reproductivos, acaso usted mandaba un mensajero para el “maniculichimbitetéo” que sin duda alguna practicó con quien ahora no es propiamente su persona favorita.

Escudarse en miedo, dolor y el famoso “no te quiero hacer daño, soy yo no eres tú” merece la pena capital, de hecho le recomiendo este sitio:  http://suicidemachine.org/ es lo más digno que puede hacer, en lugar de mandar un e-mail.


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